Últimamente estoy distribuyendo mi tiempo en muchas más actividades de forma simultánea. Estoy experimentando los ultralímites de la multitarea. Y en mi empeño por llevar un calendario mental estricto (ayudado en ocasiones por Google Calendar) me olvido frecuentemente de cositas como mi blog. Este blog.
Aparcando esto como un tema banal, me interesa lo que ha estado pasando por ahí fuera mientras nosotros golpeábamos teclas y nos dejábamos los ojos en las diversas pantallas que gobiernan nuestra vida.
Al margen del partido del Barcelona que ha acabado destruyendo al Madrid (que aunque sea deporte, y en sí me resulte indiferente, cinco es mucho); y dejando a un lado lo de las elecciones en Cataluña (que me interesan lo mismo que el fútbol); prefiero centrarme en eso de las Wikileaks que ha llenado diarios, informativos y cada rincón de Internet. No por el tema en sí, que me resulta mucho más interesante de lo que me habría imaginado (lo de las teorías conspiratorias siempre me ha parecido fascinante) sino por la manera en la que me ha ido llegando la información.
Tanto de la muerte de Leslie Nielsen e Irvin Kershner, como del Barça-Madrid, las elecciones catalanas o esto de Wikileaks me he ido informando gracias a Twitter. Creo que no nos podemos imaginar lo que esta red social ha hecho y nos va a seguir haciendo. Ha cambiado prácticamente todo. Y creo que sobran las explicaciones.
Por estas cositas, por el hashtag de #cablegate, por las oportunidades de marketing viral tanto voluntarias como involuntarias y por todo en general me gusta cada vez más Twitter en particular e Internet en general.
Y por todo ello trataré de ir actualizando esto algo más. Además de otras cosas en las que me vaya metiendo.







