ESCRITORIO EN OBRAS

15 agosto 2009

Canción: “Oda a mis bares de ficción”

Archivado en: Literatura — Etiquetas: , , , , , — Adrián Gómez @ 03:36

Aquí os dejo una canción sin música que me salió el otro día. Me di cuenta que le presto muchísima atención a los bares de Londres en los que me detengo, y la mayoría me encantan. Y puede que sea porque siempre habría querido tomarme algo en esos bares míticos de las películas y las series. A ver si reconocéis todas las menciones:

Oda a mis bares de ficción

Todos hemos deseado
alguna que otra vez,
en algunos de estos bares,
tomarnos un buen café.

Chicas ligeras de ropa
bailando en el
Kit Kat Club.
Y en
La habitación dorada
hablando con el viejo tú.

En La Almeja Borracha
cervezas de dos en dos.
Mientras esconden la orca
que guardaba
El Bar de Moe.

Hay un tipo misterioso
en
El Pony Pisador.
Y ha sonado una colleja
dentro del
Casi Ke No.

Hablando de Like a virgin
justo antes de pagar.
Y leche con venoceta
en el
Korova Milk Bar.

Con un whisky en el Kadie
mirando a Nancy bailar.
En el
Winchester a salvo
con zombies queriendo entrar.

Coca-Cola con vainilla
antes de bailar un Twist.
Un café en la Doble R
lo mejor que hay en
Twin Peaks.

Disfrutando como un niño
con la cerveza de
Cheers.
Y con las chicas desnudas
que bailan en
Bada Bing!

En la Cantina Mos Eisley
disparándose entre sí.
Mientras El Hombre Cangrejo
hace tarta para ti.

Una copita de whisky
sentado en el
Rick’s Café.
Un café con los amigos
en sofás del
Central Perk.

Si en el Taco Güero dices
“mariposa”, baila Arlene.
Y en la Teta Enroscada
bebes el champagne del pie.

Todos hemos deseado
alguna que otra vez,
en algunos de estos bares,
tomarnos un buen café.

Espero que os haya gustado. Yo todavía no sé cuál prefiero de todos ellos.

6 agosto 2009

Fiesta de cumplemeses en la redacción del blog

Archivado en: Blog — Etiquetas: , , , , — Adrián Gómez @ 01:13

Hola, muy buenos días, les habla Bruce Willis desde la redacción de Escritorio en obras.

El blog, que empezó como un proyecto de webcómic, luego fue abandonado, y luego retomado gracias a una clase de Periodismo Electrónico ha llegado a sus cinco meses de edad. Su creador nos lo cuenta: “En realidad llegó a los cinco meses el 3 de agosto, pero se me olvidó, soy muy malo para las fechas“. También nos ha contado cuáles son sus nuevos proyectos: “Estoy intentando contactar con J. J. Abrams, porque creo que sé cuál es la mejor manera de retomar la sexta temporada de Lost: que en realidad han estado encerrados todo el tiempo en los decorados de Parque Jurásico”. Y también algún proyecto con alguna posibilidad más de llevarse a cabo: “La Luna. Quiero llegar a La Luna para tirar un euro desde ella a la Tierra, a ver si hace un agujero en el suelo“.

Asimismo, nos comenta que se ha enfrascado en otro proyecto de blog: “En realidad es una Versión Mini de Escritorio en obras, y la he llamado Escritorio en obras (Versión Mini) porque creo que resume bastante bien lo que es: una Versión Mini de Escritorio en obras”. Además nos cuenta que “es como un spin-off del blog, como Joey aunque con menos gancho. Bueno no, como Joey”. Ante la pregunta de para qué leches nos sale ahora con esta tontería nos dice: “Descubrí un concurso de cortos en Galicia y me dije ‘Oye, ¿y si mando cualquier mierda que encuentre por mi escritorio?‘ y encontre un corto que acababa de grabar, y lo envié. Y luego vi que el concurso daba la opción de abrir un blog para explicar la evolución del corto y me volví a decir ‘¿Un concurso en el que entra en juego la labor de marketing de tu corto? De puta madre‘ y luego ya estuve hablando conmigo mismo acerca de Estrella Galicia, que no es tan buena como Ámbar pero está bien“.

Además, nos sorprende con una primicia: “Ahora mismo no está colgado, pero pronto lo va estar. El trailer del corto que he presentado a concurso. Un corto que de momento sólo se puede ver en pase privado para amigos y familiares“. Le decimos también uno de los rumores que circulan por la red acerca de que su corto fue colgado por un anónimo y nos contestó: “No, no. Lo colgué yo. A modo de globo sonda, o globo bomba, o sonda loquesea. Pero ahora esperaré que evolucione un poco más la campaña de márketing en Escritorio en obras (Versión Mini) para estrenarlo por fin a bombo y platillo“.

Aunque se sigue mostrando reticente ante la pregunta más polémica en torno a su persona: “Sí, ya sé que muchos dicen que tengo un trastorno de personalidad y que todas estas chorradas que escribo sólo las leo yo. Pero es mentira, la leen todas mis personalidades“.

Se despide Bruce Willis para la CÑÑ.

28 julio 2009

Monólogo: Una de hamburguesas por Londres

Archivado en: Artículos — Etiquetas: , , , , — Adrián Gómez @ 19:52

Hace unos días estuve en un McDonalds de Marble Arch. Para quien no lo conozca, Marble Arch es un arco en una plaza del mismo nombre que linda con el Hyde Park de Londres, y McDonalds es un payaso que representa a una cadena de comida rápida. Mi excusa de porqué acabé allí es sencilla: buscaba cualquier lugar que reuniera tres requisitos: conexión WiFi gratuita, que tuviese comida o algo que se le pareciese, y que cerrara más tarde de las 11 de la noche. Encontrar esto en Londres es altamente complicado, así que me comí mi orgullo, y algunas mierdas más, y acabé en un jodido McDonalds. Me pedí algo que al menos me llenara el estómago, y que llevaba por nombre Big Mac, unas cuantas patatas, que no pasaban de treinta, insertas en un pringoso cubilete de cartón, y una botella de agua, porque es lo único que venden sin gas.

Pues bien, allí con mi “cena”, bajé a un sótano que tenían plagado de mesas vacías, saqué mi ordenador, acepté nosecuántas mierdas de contraseñas y navegué hasta las 10, que era cuando cerraban esa zona. “Pero el tipo que hay arriba me ha dicho que esto cierra a las 12 y pico“, le argumenté sorprendido en mi inglés de Torrero. “Sí, eso es arriba“, me contestó mientras, prácticamente, plegaba la mesa en la que yo estaba apoyado, sin darme tiempo el hijoputa a recoger mis cosas. Así que subí arriba, donde el ambiente era bastante distinto: las mesas estaban llenas de gente devorando algo que en algún momento de la tarde fue una hamburguesa (o quizá en ningún momento de la tarde) y que se les escurría de las manos y hasta la mesa, o hasta el suelo si practicaban la actividad de pie. Gritos, empujones, y niños llorando reinaban el lugar. Algo muy parecido a lo descrito por Dante. Y como me tragué mi orgullo y no mi sentido común ni mi paciencia ni mis escrúpulos, salí de aquél antro y me fui a mi casa, porque estaba todo muy de noche como para andar por ahí con un portátil en la mochila.

Bien, ésta fue mi odisea en un McDonalds. Que supongo que, como Morgan Spurlock, todo el mundo que ame el deporte de riesgo habrá experimentado alguna vez. ¿Y por qué lo cuento si es algo habitual que se repite constantemente en todas las partes del mundo? Incluso en Somalia como decían los de Ska-P. Pues porque, por cosas de la vida, tres días antes comí una hamburguesa (cuya foto publicitaria era idéntica a la del McDonalds) en un restaurante indio, o árabe, o veteasabertuqué, de pizzas y hamburguesas (típica comida de por ahí), frente al Generator Hostel, y junto a Russell Square. Quien haya estado en Londres sabrá de qué hablo.

Aquí la hamburguesa era de verdad. ¿Cómo lo supe si no tengo ni puta idea de cocina? Porque su sabor me recordaba a esas hamburguesas que de vez en cuando aparecen por arte de magia en casa de mi abuela hechas con albóndigas, o mondongas, escachadas, y no a algo cercano a sobras de cecina, o ceniza, como la que me comí en el McDonalds, bien provista de aceite del bueno, con el que se hacen los churros en las ferias. Asimismo, todos esos vegetales que suelen tener este tipo de hamburguesas era radicalmente distinto, tanto en cantidad como en calidad. De la calidad no hace falta decir nada (por mucho que el anuncio de McDonalds en televisión nos lo intente vender así), pero de la cantidad, que al ser un baremo más fácil de computar se percibe antes, habría mucho que decir: sirva de ejemplo el hecho de que en la hamburguesa del McDonalds había que levantar el pan para poder ver algo, mientras que en la del restaurante este dedondefuera, el pan no era más que parte del tejado de una mansión hecha de carne y vegetales. Y vayamos ahora a hablar de las patatas (de cuya calidad no hablaré porque puedo poner la mano en el fuego a que era la misma: ni fú ni fá, para engañar al estómago todo vale), mejor dicho, de cuántas patatas acompañaban a mi hamburguesa: mientras que en el McDonalds ya las he enumerado anteriormente, y creo haber dicho que no eran más de treinta (y no lo eran), en este otro restaurante de televisión bollywoodiense obsequian a sus clientes con un gran saco de patatas que incluso te cansas de devorar (aunque tras descansar sigues devorando). Y también querría recalcar el hecho de que en éste, aparte del ketchup, mostaza y mahonesa típico de este tipo de establecimientos, podías encontrar tomate “natural” (ketchup no era, desde luego) con el que mojar las patatuelas, algo que el McDonalds no ha visto ni en sus mejores pesadillas.

Odisea hamburguesil por orden cronológico

Y una vez más os preguntaréis: ¿pero para qué coño nos cuenta este tipo toda esta mierda si ya sabemos que hay hamburgueserías mejores que el McDonalds, si sólo vamos a lo del payaso por los muñequitos de Transformers 2 que dan con el Happy Meal? Pues bien, sólo para llegar a esta tercera parte de mi discurso.

Al día siguiente del McDonalds me fui a pasear por Southbank (de donde tengo ya una selección de fotografías preparadas), que es el paseo junto al Támesis en cuya otra orilla se eleva la Torre del Reloj del Parlamento, conocida con el sobrenombre metonímico de Big Ben. Pues bien, en Southbank vi una oferta en un restaurante llamado Giraffe donde daban a buen precio una ensalada César (algo que para los asiduos del Vips no les sonará raro) en miniatura y una hamburguesa 100% inglesa en maxitura. Aunque esto de miniatura y maxitura no lo supe hasta que lo tuve delante de mis narices, me atrajo la atención aquello de una hamburguesa 100% inglesa. ¿Qué coño es una hamburguesa 100% inglesa? Y me aventuré a probarlo. Pues bien, la acumulación de factores positivos que acompañaron a mi cena son dignos de ser enumerados:

1º.- Estaba en Londres. Es más en, Southbank, y comiendo. Esto ya de por sí es bueno.

2º.- La camarera, que además de ser bastante simpática (y estar buena) tenía un acento inglés muy agradable, estaba constantemente encima de mí (no literalmente) preguntándome si todo andaba all right. Y que te atiendan como a un rey, siendo que durante 8 horas al día, 5 días a la semana, tienes que tratar tú como a reyes a un montón de ricachones sin alma, está realmente bien.

3º.- Acababa de comprar en una tienda cercana una edición especial de El Gran Lebowski en multilenguaje, por 7 libras y sin esa estúpida caja metálica con la que han adornado a la edición en España. Y la tenía en mi mochila, la podía sentir. De hecho la sacaba de vez en cuando para ver que estaba ahí, y que no lo había soñado.

4º.- Leía, mientras comía, a Charles Dickens, a Oliver Twist para ser más exactos. Una novela con Londres como telón de fondo escrita por un genio sobre un tipejo admirable, y que tiene la facultad de hacerte reir con las desdichas más duras de la sociedad de entonces. Una delicia.

5º.- Unos tipos hacían, delante de mí, Parkour. Que es como se le llama ahora a “hacer el mono”. El caso es que es una actividad bastante entretenida de ver si se hace bien, y la estaban haciendo casi para mí, en directo, sin red, sin arnés, y con movimientos bastante coreográficos, y además bien. Unos Yamakasi dándome un concierto acrobático durante mi cena tampoco está nada mal.

6º.- Tenía el Támesis a mi lado. Los que os gusta la brisa marina me entenderéis cuando digo que el agua transmite tranquilidad. Sin embargo, el mar suele también contener otras millones de cosas que lo convierten en una mierda. Pero el Támesis carece de ellas. Y quien diga que el Ebro es como el Támesis, pero marrón, es que no ha visto el Támesis.

7º.- Y por último la hamburguesa estaba de puta madre, que es con lo que he empezado todo esto. No hay que decir que el pan estaba sabroso, la carne espléndida y todas las cosas que venían de regalo las había colocado ahí una mano más bien generosa. Por no decir un montón de cosas que también me dijeron que me podrían añadir, y a las que tuve que decir que no porque hinchaba un poco más el precio y aún me tenía que ir de cervezas a Covent Garden. El caso es que ya sé lo que significa una hamburguesa 100% inglesa: es una hamburguesa acompañada por estos siete puntos.

Antes de terminar decir que la hamburguesa de Bollywood me costó 3 libras y media, la del McDonalds 4 y la de Giraffe 8 junto a la ensalada César. Pues bien, ¿qué es lo que quiero decir con esto? Una moraleja bastante clara y con la quiero concienciar a la sociedad de algo más bien básico: las camareras que están buenas son un punto a favor para que una cena sea agradable.

Muchas gracias y hasta la semana que viene. O hasta dentro de un rato que me apetezca actualizar.

12 mayo 2009

26 abril 2009

Desayuno mediterráneo

Archivado en: Fotografía — Etiquetas: , — Adrián Gómez @ 23:59

Haciendo un poco de limpieza a mi llegada de Las Inviernas (Guadalajara) en mi antigua cámara de fotos, he descubierto algunas fotografías que hice hace unos meses. La que más recuerdos me ha traído fue la referente a un desayuno mediterráneo que me encasqueté entre pecho y espalda en un bar de la Playa Mayor de Madrid antes de meterme a ver al Terrat Pack.

Desayuno mediterráneo

22 abril 2009

15 abril 2009

Pizza Express Jazz Club (Soho)

Archivado en: Fotografía — Etiquetas: , , , — Adrián Gómez @ 23:44
Live Jazz Tonight

Live Jazz Tonight

Gran parte de mi tiempo en Londres lo pasé en el Soho, en el infinito y salvaje Soho. Allí estaba este maravilloso bar-restaurante-pizzería, en el que, a parte de tener unas pizzas de puta madre, tenían un jazz en directo de órdago, y una cerveza que obligaba a repetir. En fin, mis ganas por volver a Londres son indescriptibles.

Acostumbráos a estas actualizaciones a partir del 15 de julio, más o menos, porque serán las habituales durante mi estancia en la capital inglesa.

23 marzo 2009

Brevísima explicación de por qué prefiero Budweiser

Archivado en: Lóbulo anterior — Etiquetas: , — Adrián Gómez @ 23:18

Cuando una mujer está embarazada y se pasea por la calle, descubre que hay como un millón de embarazadas que también pasean por la calle. ¿Estaban ahí antes? Nadie sin una máquina del tiempo lo podrá saber. Pero están ahí ahora. Es un efecto psicológico que todo el mundo conoce y que se puede bautizar como el “Efecto de la Embarazada“. Pero sucede también si te compras unas gafas de sol, y al salir a la calle descubres que todo el mundo lleva gafas de sol. O cuando te compras un Opel Corsa y descubres que la mitad de coches que circulan por la calle son malditos Opel Corsa.

Exclúyase este “Efecto de la Embarazada” con cosas excéntricas como amputarse un brazo o comprarse un manatí. Porque cuando salgáis a la calle no se habrán multiplicado las personas con brazos amputados, o con manatís. O con manatís con brazos amputados. Al menos en una ciudad estándar.

Esto sucede porque la cosa en cuestión realmente te importa, y por ello le dedicas una atención especial a la misma, y con ello a la sociedad que te rodea, para cerciorarte de que tu criterio no es tan extravagante como creías y perteneces a un grupo consolidado de la plebe. Como cuando eres uno de los pocos a los que les ha gustado Vicky Cristina Barcelona y te alegras cuando encuentras a alguien que también comparte tu puntualmente infravalorado criterio.

Pues bien, este “Efecto de la Embarazada” me ocurre con la Budweiser. Tuve una temporada en la que la veía por todas las películas y series de televisión. Casi me perseguía. Y claro, era porque me gustaba y me gusta mucho. Eso no me pasa con la Heineken, a pesar de que también esté muy buena, ni con la Franziskaner siquiera. Ni con la maravillosa Krusovice de Praga (mi favorita). Y con la Ambar un poco, pero porque es de la familia.

Así que Flaherty, si me oyes desde aquí: “Queremos volver a tener Budweiser en la Hora Feliz, que la Heineken, aunque también esté buena, no produce el “Efecto de la Embarazada”, ya nos entiendes“.

14 marzo 2009

Tema Shocking Blue Green. Blog de WordPress.com.

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