ESCRITORIO EN OBRAS

9 septiembre 2010

“Lo breve, si bueno… tanto mejor”

Archivado en: Lóbulo anterior — Etiquetas: , , — Adrián Gómez @ 20:57

Hay un famoso dicho que dice: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” pero creo que con los tiempos que corren debería adaptarse a: “Lo breve, si bueno… tanto mejor“.

En la era del Twitter, los SMS y el Chat. En una época donde los microrrelatos tienen sus propios concursos, todo tiene abreviaturas y hay servicios que reducen el número de caracteres de las direcciones de Internet. Cuando los periódicos comienzan a reducir sus páginas, los libros se venden de bolsillo y los cortometrajes se hacen de menos de dos minutos. Cuando los pen-drives empiezan a tener capacidad para más y más gigas en su interior, los microchips son más pequeños y los teléfonos móviles empiezan a parecerse al de Zoolander. Una época en que lo pequeño es sinónimo de facilidad, portabilidad, sencillez y rapidez. Tampoco importa mucho que sea mejor o peor, sólo que sea pequeño.

Por eso y por mil cosas más: Lo breve, si bueno… tanto mejor. Los dichos también se tienen que actualizar.

25 julio 2010

24 julio 2010

15 julio 2010

28 mayo 2010

“South Park, mucho más que una serie con tacos”

Archivado en: Artículos, Reportajes — Etiquetas: , , , — Adrián Gómez @ 23:09

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27 mayo 2010

Comentario de “El Nombre de la Rosa”

Archivado en: Literatura — Etiquetas: , , — Adrián Gómez @ 21:57

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3 mayo 2010

Reflexión: necesitamos una banda sonora

Archivado en: Lóbulo anterior — Etiquetas: , , — Adrián Gómez @ 02:18

Caminar por la calle con un iPod me parece algo muy cercano a vivir una película (sustitúyase iPod por cualquier otra cosa con cables y cascos). Una cosa de esas puede proporcionarte algo vital para vivir un día mejor: una banda sonora.

Los días, y sus horas, están repletos de momentos que, de ser un Sim, se pasarían a triple velocidad, pero que hay que atravesar religiosamente segundo a segundo. Uno de ellos es caminar: llegar desde el punto A hasta el punto B sin más compañía que los ruidos de la calle y las piernas sobre las que te sostienes. Sin embargo, dependiendo de cuál sea la distancia que se deba recorrer, la mejor opción es tirar de iPod. Pero hay que vigilar muy bien qué canción se elige para el trayecto, porque igual que en las películas, una banda sonora no se puede elegir al azar. Una vez se tenga la canción elegida, los cascos insertos en las orejas y las piernas coordinando el viejo uno-dos, ya se puede presionar el simpático triangulito que mira a la derecha.

A partir de aquí, para que la banda sonora llegue al 100% de utilidad, se tiene que imaginar con los ojos plano a plano la película. Así, cuando la canción suba, baje o tenga golpes sonoros, se tiene que cambiar la mirada y coordinarla de forma que coincida con los acordes. Es sorprendente la cantidad de veces que, fruto del azar, la banda sonora parece acomodarse ella sola.

Esta técnica puede exportarse a otras situaciones de velocidad 3: como ir en coche, estar en el baño, estudiar, viajar en autobús o estar en clase. Según se sabe, se ha experimentado más o menos en todos los campos, sólo el último parece ser todavía terreno pantanoso. Pero hasta hace unos años el iPod no había llegado a ninguno de ellos.

20 abril 2010

13 abril 2010

Idea para Hollywood: “Un perro andaluz 2″

Archivado en: Lóbulo anterior — Etiquetas: , , — Adrián Gómez @ 22:40

Aquí va la sinopsis de una secuela que recomiendo:

El hombre de la bicicleta se ha independizado y trabaja de reponedor de ruedas de tractor. La mujer con la retina rajada sigue en estado de shock después de que en su casa apareciesen unos curas atados a un caballo atado a su piano. Encerrada en su casa, todavía con una mano llena de hormigas en la encimera, se da cuenta de todo.

El hombre de la bicicleta es en realidad el loco de la cuchilla de afeitar, y no su hermano gemelo como le hizo creer en su mensaje de la mano de hormigas. Además, intentó sobrepasarse con ella antes de rajarle la retina. Seguramente sería por la negativa de la chica.

Así que la mujer con la retina rajada se arma de valor y va en busca del hombre de la bicicleta. No va armada con nada, pero tratará de manejar el surrealismo de forma que le sea beneficioso. No sabe cómo saldrá nada, sólo se dejará llevar, y su única salida será el propio surrealismo. Entre otras cosas, por eso su compañero de viaje será un arenque.

El público vuelve a pedir surrealismo.

27 marzo 2010

Microrrelato: “Una hora de descanso”

Archivado en: Literatura — Etiquetas: , , — Adrián Gómez @ 18:37

Para dar un poco de luz:

Unos niños le daban una paliza a un compañero de clase. A base de patadas, puñetazos e insultos. Una profesora les vio y les dijo: “Eso que hacéis está mal. Dejadle de pegar durante una hora“.

Me río de “La Hora del Planeta”.

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